
La pelvis, zona estratégica en el cuerpo tanto a nivel estructural cómo energético, en especial para la mujer, es con frecuencia una gran desconocida para la mayoría de nosotras y nosotros. Muchas funciones básicas para el buen funcionamiento del cuerpo y la totalidad de los procesos femeninos se desarrollan y ocurren en nuestra pelvis: micción, excreción, menstruación, embarazo, sexualidad, … Si en todos ellos hay armonía y se desarrollan con normalidad, habitualmente pasan casi desapercibidos. Sin embargo, cuando la fisiología se ve alterada, el nivel de malestar que nos provocan estos desarreglos puede llegar a hacerse insoportable.
Hay un sinfín de patologías que pueden advertirnos de que algo no marcha bien en nuestra pelvis, desde las hemorroides, pasando por cistitis o candidiasis, a otras menos frecuentes, pero igualmente molestas como la incontinencia urinaria, el prolapso o el dolor perineal durante las relaciones sexuales, también llamado dispareunia. Es posible que, si estás leyendo este artículo, es porque has sufrido alguna de ellas y tal vez no imaginabas que nuestra pelvis es el terreno de juego donde todas ellas se producen.
En mi caso, el descubrimiento de la importancia de la pelvis empezó en la adolescencia, donde mi despertar sexual vino acompañado de los molestos picores debido a las cándidas y que yo misma retroalimentaba con frecuentes lavados vaginales con jabones bactericidas y la toma de antibióticos orales que debilitaban cada vez más mi flora vaginal y mi sistema inmunitario. Más adelante, aparecieron las cistitis de repetición, que no eran más que la manera en que mi cuerpo pedía a gritos un cambio y una llamada de atención a que tuviera en cuenta las emociones asociadas a todo el proceso. Finalmente, y con la ayuda de grandes profesionales de la medicina integrativa, pude hacerme cargo de la problemática, entender su origen y buscar las herramientas a mi alcance para conseguir el cambio que mi cuerpo me pedía, llegando así a la resolución de los síntomas.
Existen múltiples maneras de devolverle la armonía que necesita tu pelvis para su buen funcionamiento y para recuperar el poder de este importante centro a nivel energético. Desde técnicas ancestrales como el yoga o el tantra hasta la más moderna tecnología que incluye la electroterapia o bio-feedback, todas válidas y eficaces. En mi caso, cuando mi cuerpo me envió las señales para ser escuchado, mi recuperación se asentó en los cursos y talleres realizados sobre anatomía de suelo pélvico y técnicas hipopresivas. Allí encontré las herramientas necesarias para HABITAR MI PELVIS: sentirla por fuera y por dentro, recorrerla y conocerla como mi propio hogar, cada estancia, cada recoveco. Estas prácticas han pasado a ser parte de mis rutinas diarias ayudándome a tener una mayor conciencia de la zona y su funcionamiento, activándola en cada gesto, movimiento o actividad realizada.
La pelvis, zona estratégica en el cuerpo tanto a nivel estructural cómo energético, en especial para la mujer, es con frecuencia una gran desconocida para la mayoría de nosotras y nosotros. Muchas funciones básicas para el buen funcionamiento del cuerpo y la totalidad de los procesos femeninos se desarrollan y ocurren en nuestra pelvis: micción, excreción, menstruación, embarazo, sexualidad, … Si en todos ellos hay armonía y se desarrollan con normalidad, habitualmente pasan casi desapercibidos. Sin embargo, cuando la fisiología se ve alterada, el nivel de malestar que nos provocan estos desarreglos puede llegar a hacerse insoportable.
Hay un sinfín de patologías que pueden advertirnos de que algo no marcha bien en nuestra pelvis, desde las hemorroides, pasando por cistitis o candidiasis, a otras menos frecuentes, pero igualmente molestas como la incontinencia urinaria, el prolapso o el dolor perineal durante las relaciones sexuales, también llamado dispareunia. Es posible que, si estás leyendo este artículo, es porque has sufrido alguna de ellas y tal vez no imaginabas que nuestra pelvis es el terreno de juego donde todas ellas se producen.
En mi caso, el descubrimiento de la importancia de la pelvis empezó en la adolescencia, donde mi despertar sexual vino acompañado de los molestos picores debido a las cándidas y que yo misma retroalimentaba con frecuentes lavados vaginales con jabones bactericidas y la toma de antibióticos orales que debilitaban cada vez más mi flora vaginal y mi sistema inmunitario. Más adelante, aparecieron las cistitis de repetición, que no eran más que la manera en que mi cuerpo pedía a gritos un cambio y una llamada de atención a que tuviera en cuenta las emociones asociadas a todo el proceso. Finalmente, y con la ayuda de grandes profesionales de la medicina integrativa, pude hacerme cargo de la problemática, entender su origen y buscar las herramientas a mi alcance para conseguir el cambio que mi cuerpo me pedía, llegando así a la resolución de los síntomas.

Existen múltiples maneras de devolverle la armonía que necesita tu pelvis para su buen funcionamiento y para recuperar el poder de este importante centro a nivel energético. Desde técnicas ancestrales como el yoga o el tantra hasta la más moderna tecnología que incluye la electroterapia o bio-feedback, todas válidas y eficaces. En mi caso, cuando mi cuerpo me envió las señales para ser escuchado, mi recuperación se asentó en los cursos y talleres realizados sobre anatomía de suelo pélvico y técnicas hipopresivas. Allí encontré las herramientas necesarias para HABITAR MI PELVIS: sentirla por fuera y por dentro, recorrerla y conocerla como mi propio hogar, cada estancia, cada recoveco. Estas prácticas han pasado a ser parte de mis rutinas diarias ayudándome a tener una mayor conciencia de la zona y su funcionamiento, activándola en cada gesto, movimiento o actividad realizada.
Igual que si de una casa se tratara, en nuestra pelvis es necesario limpiar y ventilar las diferentes estancias, reparar los posibles daños causados por el uso, renovar la pintura y mejorar los accesos en entradas y habitaciones. Haciendo uso de este símil, la limpieza y ventilación correspondería a la sensibilización de la zona, pues no podemos hacer cambios en aquello de lo que no somos conscientes.
Entender que nuestro diafragma, suelo pélvico y abdominales funcionan como un todo y que cada una de las partes afecta al funcionamiento del resto es de suma importancia para entender el sistema de presiones que acontece en nuestro abdomen y pelvis, directamente relacionado con la postura corporal. Por otro lado, la estructura ósea de la pelvis alberga y protege nuestros órganos: vejiga, útero (en las mujeres) y recto. Por último, es importante conocer las estructuras anatómicas relacionadas con la sexualidad, Así pues, tomar conciencia de nuestra pelvis, nuestra postura y nuestros órganos permitirá la posibilidad de habitar nuestro cuerpo de manera más placentera y poder darnos cuenta de aquello que no funciona correctamente.
Una vez realizada esta primera apreciación, en caso de advertir que existen estructuras dañadas o que necesiten ser “reparadas”, es imprescindible darles la información adecuada para que se activen y recuperen su función. Esta información puede venir de un trabajo terapéutico manual o a través de ejercicios como los hipopresivos, que realizan un bombeo y masaje visceral durante su ejecución. Los hipopresivos son una de las mejores herramientas para trabajar las distintas musculaturas involucradas, todo en un mismo ejercicio. Además, la descongestión y el fortalecimiento que se obtiene de su realización tienen un efecto directo sobre nuestros órganos sexuales. Las técnicas hipopresivas nos permitirán aumentar la sensibilidad, fuerza muscular e incluso la líbido, debido a su influencia también en el plano energético, lo que hará que disfrutes con mayor plenitud de todo el placer que tu pelvis puede ofrecerte.
Y para terminar, toca pintar y mejorar los accesos, es decir, posibilitar que los cambios realizados se mantengan en el tiempo evitando las recaídas y ofreciendo las herramientas necesarias para que cada persona siga disfrutando de una mayor salud y bienestar en su pelvis. Esto se consigue a través de los grupos y talleres que Calma propone durante todo el año. Con ello quiero hacer especial hincapié, después de haber finalizado este mes de junio los, agradeciendo la presencia y constancia de todos los asistentes, que no sólo se comprometen a nivel personal apostando por su autocuidado, sino también a nivel grupal permitiendo con su regularidad a crear un espacio compartido que refuerza la práctica de cada uno, invitando a la asistencia y al encuentro semanal.
Deseo también agradecer a todas y todos los clientes de Calma que han confiado en mis sesiones individuales, recibiendo un acompañamiento particular a las dificultades en la pelvis que se han materializado en forma de síntomas. Sé que no es fácil abrir esta zona tan íntima a la opinión de una profesional, por eso valoro muchísimo que me hayan elegido para realizar su tratamiento, Espero haber aportado la información más adecuada en cada caso.
Este es mi granito de arena. Compartiendo desde la vivencia aquello que mi cuerpo ha ido integrando con el tiempo y la experiencia personal. Sintiendo que sólo puedo ofrecer aquello por lo que he pasado y ha dejado una huella en este mapa de territorio que es el CUERPO. Invito a aquellas y aquellos que han escuchado esa voz interior, a veces en forma de dolor o alarma, a que puedan beneficiarse del camino ya recorrido y de esta manera conocer y cuidar la PELVIS igual que nuestro propio hogar.
Así que no lo dudes más y… ¡HABITA TU PELVIS!
Con mucho amorcito.
Maria José Nebot Porcar
